El medio justifica los fines
Sábado 21 de Mayo, ya hace tiempo que anunciaba el fixture. Después de la seguidilla de hechos bochornosos, y de las vergonzosas repercusiones que ellos produjeron, Cumbia y Darrospide se midieron en Villa de Mayo. Campo ancho y corto, para jugar en el medio y generar espacios para que los atacantes se luzcan.
Cumbia buscaba el condimento extra del partido para reconciliarse con su fútbol y para castigar a su rival donde más le duele… dentro de la cancha.
“4-4-2”, dicen los estrategas. Ya no cabe duda que allí está la organización que hace tanto tiempo busca el equipo. Los nombres, vaivenes cada fin de semana, se suceden en ese esquema mientras la formación ideal se hace desear. No hay tal, cree quien escribe. Cada partido demanda un planteo particular, como mostraron los últimos 90 minutos de la experiencia celeste.
Darrospide propuso un 3-4-1-2 ambicioso, con la intención de comerse el medio, de dominar el partido, y de doblegar una vez más a Cumbia. Y este último, con sensatez, movió las fichas para darle más solidez defensiva al mediocampo y para aprovechar el ancho de la cancha, renovando el tridente ofensivo que tantas alegrías le supo dar.
Minuto 0… Pitazo inicial: Con el orden como premisa, se fue perfilando un partido muy disputado. Los dos equipos proponían, pero con el tiempo se fueron acomodando las cosas. Cumbia nunca se desordenó y obligó al ambicioso Darrospide a conformarse con pelotazos cruzados y frontales, a la espalda de una defensa que anuló cada intento con solvencia y firmeza. El 4-4-2, en cambio, se volvió cada vez más efectivo: con Olivieri más libre, sumado el eterno aporte de Ferro y de Bordo, se buscó tocar y llegar a la línea de fondo, contraatacando y sorprendiendo con garra y velocidad. El medio de Cumbia, liderado por Carafí y con la compañía de Alvarez y Lynch, seguía presionando y obligaba a Darrospide a volverse satisfecho con poco y nada.
Así llegó el 1-0. Después de dos arremetidas de Bordo que terminaron en las manos del arquero, llego la tercera, cuyo rebote aprovechó Ferro, cerca de la medialuna del área, puntéandola ante la mirada de los defensores rivales.
Siguieron transcurriendo los minutos, pero el planteo nunca flaqueó. Alguna llegada aislada de Darrospide asustó, cierto, pero no eran más que centros sin destino o intentos fútiles, bien contenidos por la defensa y el portero Gorza (de muy buena actuación, también). Los últimos minutos, quizás, hayan costado más. Las piernas pesaban y el adversario seguía buscando. Cumbia, igualmente, se fue al entretiempo con la ventaja de su lado.
“Ahora se vienen con todo, tenemos que seguir así”, se oía en la charla técnica. “Vieron? Siempre bien parados, no los dejamos jugar”, agregó el jefecito. Pitazo y a la cancha, para terminar la batalla.
Comenzó el segundo tiempo con un cambio en el medio, Andueza por Alvarez. Lo previsto fue realidad, Darrospide comenzó a presionar con desbordes por la izquierda, y Cumbia, de a poco, optó por acomodarse en el campo cuidando el medio y aprovechando los espacios para generar peligro. De uno de los desbordes (uno de los pocos que no fue contenido, vale aclarar), llegó el empate. El 9 rival desbordó, tiró el centro rasante y así, como Ferro el tiempo anterior, un jugador rival entro solo y la empujó ante la sorpresa de la defensa. 1 a 1, a empezar de vuelta.
De ahí en más se armó un tire y afloje constante: Darrospide intentaba con torpeza, sin mucho peligro y Cumbia le respondía con orden (a pesar de que cada vez se hacía más difícil aguantar el calor y el peso de las piernas), y embates continuos de Ferro-Bordo-Olvieri, sumándose Ferrari (ingreso por Lynch, a los 15 del segundo). Tales serían los mismos que parece que se perdieron dos puntos. No fue así, sin embargo. El resto del partido se peleó con uñas y dientes, y hasta hubieron chances de ganarlo (Olivieri, Ferro y Bordo tuvieron la oportunidad, en sus pies), pero no fue el caso. El arco quedó en 1 y se terminó.
Día de sol, más que interesante labor de un equipo que tiene mucho para ofrecer y que, de tanto en tanto, lo olvida. Más allá del análisis individual, Darrospide se enfrentó a un equipo sólido, inteligente y con franca intención de jugar al fútbol. Sin duda, una buena noticia para todos: "¡hay equipo!" Ahora si, que pase el que sigue...
Premio Chamigo: CARAFÍ El jefecito lo pensó durante la semana, lo planteó antes del partido y lo puso en práctica durante los 90 minutos. El medio justifica los fines y su aporte fue clave para que Cumbia controlara el partido.
Premio Garrincha: BORDO Si bien nos tiene acostumbrados a dejar todo, el delantero de Cumbia corrió en ataque, en defensa y no paró durante los 90 minutos.
Harry Potter: OLIVIERI, hombre de tranco largo, avanzó libre (o eso parecía, porque nadie le oponía resistencia), zigzagueando entre rivales, hasta llegar al arco rival. Exigido, no logró definir para ponerle la frutilla al postre. Siga el baile, maestro, daban ganas de cantar desde afuera…
El Asterisco: Colombres convertía en el arco de Gorza desde tiempos inmemoriales. Torneos, entrenamientos, etc., hasta picándola en los penales. El 1 de Cumbia, este domingo, se llevó el duelo… a llorar a la fonda!!!