JUSTO A TIEMPO
"Si estás en el area de penal
y no sabes que hacer con la pelota,
metela en la red,
ya discutiremos las alternativas más tarde"
William "Bill" Shankly, entrenador británico
y no sabes que hacer con la pelota,
metela en la red,
ya discutiremos las alternativas más tarde"
William "Bill" Shankly, entrenador británico
Justo a tiempo este llamado de atención. Justo a tiempo, antes de que lo hecho hasta acá un freno para darnos cuenta de que falta muchísimo. Justo a tiempo este empate llega para hacernos caer en la realidad, no ganamos nada. Justo a tiempo la suerte, el empuje, la fe, la entrada de Lynch, el juez de línea o lo que sea Cumbia logró un empate cuando casi se sellaba la derrota.
Justo a tiempo lo empató y rescató un punto de esos que en las noches de Noviembre-Diciembre pueden llegar a ser elegidos como de los más importantes. Justo a tiempo llegó un tironcito de orejas que podía haber sido cachetazo. Justo a tiempo, llega el momento de reflexionar de darnos cuenta que no hay que mirar tanto una tabla que está muy lejos de ser la del final del campeonato y sí hay que ocuparse mejor de volver a jugar como hace dos fines de semana. En el juego colectivo está la llave, con la paciencia como arma clave y la entrega como bandera. Ser protagonistas. Semana a semana, esa es la forma. Contra Ardillas no se pudo mostrar esto. Pero es tiempo de pensar en recuperar ese protagonista contra otro equipo que no conocemos. Para recuperar el juego. Lo demás llega solo.
Llegaba este equipo con el pecho inflado luego del mejor partido de mayor nivel en lo que va del año. Siete días antes Cumbia se cruzaba con el desconocido Hay Loro y lo pasaba por arriba luego de arrancar perdiendo. La actitud del que quiere ser protagonista, el buen juego del que tiene como para ser protagonista, habían generado una sensación de buen humor que hace años Cumbia no recuperaba. Pero llegaba Ardillas, otro de los equipos nuevo nunca enfrentados y había que buscar lo mismo. No pensar a quién tenemos enfrente sino a quién tenemos al lado. Cumbia tenía que pensar en Cumbia y cómo hacer que Cumbia juegue mejor. Lo intentó hacer los primeros minutos del partido con poca precisión. La intención estaba. El equipo manejaba la pelota, intentaba tocar y de vez en cuando llegaba al arco. Los tres primeros pases se lograban pero cuando había que acelerar para cambiar el ritmo, ese cuarto pase no llegaba a destino. Esa falta de claridad empezaba a poner de mal humor a Cumbia y hacía creer al joven equipo de Ardillas que podía animarse a más. Así los de verde, en la mitad del primer tiempo comenzaron a jugar un poco más manteniendo la misma presión. Empezaron a avanzar sobre el campo azul y celeste. Cumbia llegaba con algún pelotazo que Bordo buscaba, pero en una noche imprecisa, no lograba capitalizar. Tuvo jugadas claras que se repetirían en el complemento pero no las iba a poder aprovechar. Ardillas se fue al entretiempo con la sensación de estar haciendo un mejor papel contra el puntero del campeonato.
En el segundo tiempo Cumbia buscaba reencontrarse con su juego de pases de mover la pelota sin transportarla de más. Pero no le encontraba la vuelta. Sí, Cumbia tuvo las más claras pero Ardillas manejaba un poco más la pelota, era más prolijo. Cumbia no pudo, en las jugadas aisladas que tuvo, abrir el marcador. Iban a ser 35 minutos de pocas sensaciones importantes y 10 minutos infartantes. Dos jugadas, una para cada lado, iban a sacudir el partido en el final. Primero iba a golpear Ardillas. Un horror defensivo de Cumbia, que no supo cuando tenía que pinchar la pelota en el área derivó en uno de los rivales entrando al área. En una decisión dudosa, el árbitro entendió que Saporiti había cometido falta y señaló pitando el punto del penal. Desde los doce pasos y a poco más de cinco minutos del final, Ardillas abría el marcador. Faltaba muy poco y muy poco era lo que había hecho Cumbia que solo podía conformarse con un milagroso empate, poco merecido. Como manotazo de ahogado sacaba un central y ponía un delantero. Lynch está haciendo de sus goles una costumbre y cuando se está dulce se está dulce. -¿Qué hago, Fer?- Preguntó el 9 refiriéndose a en qué puesto iba a entrar. -Entra y hacé un gol- Le contestó Alter. Y así fue. En una de las últimas, un centro frontal con nueve camisetas celestes en el área derivó en mágico empate. Mendez cabeceó, el arquero le negó, Lynch remató, Mendez (en offside?) le negó, Lynch insistió y festejó. Todo Cumbia festejó. Saldo positivo para el equipo que sumó un punto pero no gustó ni un poco. Justo a tiempo lo empató y rescató un punto de esos que en las noches de Noviembre-Diciembre pueden llegar a ser elegidos como de los más importantes. Justo a tiempo llegó un tironcito de orejas que podía haber sido cachetazo. Justo a tiempo, llega el momento de reflexionar de darnos cuenta que no hay que mirar tanto una tabla que está muy lejos de ser la del final del campeonato y sí hay que ocuparse mejor de volver a jugar como hace dos fines de semana. En el juego colectivo está la llave, con la paciencia como arma clave y la entrega como bandera. Ser protagonistas. Semana a semana, esa es la forma. Contra Ardillas no se pudo mostrar esto. Pero es tiempo de pensar en recuperar ese protagonista contra otro equipo que no conocemos. Para recuperar el juego. Lo demás llega solo.
EQUIPO: Gorza; Zottola, Saporiti, Drago y Andueza F.; Lynch, Carafí, Méndez, Olivieri; Bordo y Ferro
Cambios: ST Ferrari por Andueza y Campins por Lynch. 10m Chiguizola por Carafí, 40m Lynch por Drago
PREMIO CHAMIGO: BORDO La mala puntería no hizo que se rindiera. Si bien no estuvo certero con el arco fue le que más generó en el arco rival.
PREMIO GARRINCHA: MENDEZ El negro mejora semana a semana su estado físico. Cada vez tiene más presencia en la cancha y por más que no tuvo un partido preciso siempre buscó ser el que maneje la pelota.
HARRY POTTER: LYNCH Heroe. Entró para hacer el gol de la victoria y lo hizo. Centro frontal, el arquero le niega el gol de cabeza a Mendez, Mendez le niega el gol de rebote a Lynch pero el 9 no se iba a quedar con las ganas de ganar el partido y la empujó para el empate. El hombre que siempre tiene una excusa afirma que había dos hombres que hacían legítimo un gol que para la mayoría fue con offside.