LA CELESTE MECÁNICA
"¿Trajeron otra pelota? Porque esta es solo nuestra.”
Jugadores del multicampeón Peñarol de la década del 60
a sus rivales antes de los partidos
Jugadores del multicampeón Peñarol de la década del 60
a sus rivales antes de los partidos
Un gusto estar del otro lado de la línea. Un gusto ser espectador de este Cumbia. Un gusto ver ese potencial ofensivo y esa concentración defensiva. Por momentos más que un gusto fue un susto. Pero Cumbia siempre supo que lo ganaba. Y cuando tuvo la oportunidad, no perdonó. Los defensores cerraron el arco, el arquero se lució cuando le llegaron, los volantes manejaron bien la pelota y los delanteros no perdonaron. Cumbia mostró algo que no había mostrado en el año: fue contundente. Costó romper el hielo, pero cuando pudo pasó por arriba al rival. Se tardó casi un tiempo en lograr tranquilidad para jugar y lograr anotar y por suerte, se contó con la suerte de invertir la fórmula: el primer gol llegaron para brindar tranquilidad. Y la tranqulidad de ir ganando, ahora sí, trajo más goles.
Kepicante tenía que sumar si quería seguir peleando la posibilidad de llegar a la A. Cumbia tenía que ganar sabiendo que se acerca el final y no se pueden ceder puntos. El rival ahogaba a los volantes en el medio y la pelota no llegaba arriba si no fuera por los pelotazos. Ferro no se encontraba con la pelota y Cumbia no jugaba cómodo. Controlando los ataques de Cumbia, Kepicante empezó a tener más la pelota y a hacérsela llegar a sus peligrosos delanteros. Cumbia supo cerrar bien pero no faltaron oportunidades de gol para el rival, que Gorza impidió que se conviertan en gol. En ese difícil panorama, Cumbia tenía que jugar más corto y no acelerar de entrada. Cumbia no lograba abrir el marcador y tuvo que acudir a lo que en algún momento fue su mejor arma: la pelota parada. Corner por derecha, sin buen destino hasta que saliendo del área, la pelota se encontró con un derechazo de Mendez que ponía el 1 a 0. El rival se empezó a apagar, como si la única oportunidad de lograr un buen resultado contra el puntero se hubiera ido con ese gol. Cumbia con mucha mayor tranquilidad, pudo jugar más. Los rivales, en la segunda etapa, no tuvieron otra opción que salir a jugar. Esto lo único que logró fue permitir que el ataque de Cumbia se encontrara con la defensa del rival, su punto más flojo. Y ahí, Cumbia no perdonó. Ahí apareció Cumbia con esa contundencia de principios de siglo. Antes de los 10 del segundo tiempo, Cumbia sacaba diferencia de tres. Primero fue Lynch, luego de una habilitación bárbara de Ferro. Lynch, de gran partido, siempre cuidando la pelota y haciendo jugar al equipo, tuvo una oportunidad de cabeza y no la desperdició. Minutos después le tocaba a Ferro que se metió en el área y ante la salida del arquero ni la picó, ni lo esquivó, definió a un costado del arquero. 3-0 y nada de partido liquidado. Cumbia jugó concentrado sabiendo que hace 11 fechas un 3-0 contra el mismo rival se convirtió rápidamente en 3-2 para el sufrimiento. No. Cumbia maduró. Y sabía que tenía que seguir cuidando el resultado y salir a aumentarlo. Un expulsado por lado para darle algo de condimento y faltaba el gol de Bordo para seguir aumentando su cosecha personal. Y llegaron por duplicado. Dos asistencias de Ferro, de gran segundo tiempo, fueron transformadas en gol por el implacable Bordo Villanueva. Primero la tiró por un lado y fue, con arco libre a buscar por el otro lado. 4-0. Después, luego de un desborde bárbaro del 10, le dio un pase a la red. 5-0. Resultado final, apabullante segundo tiempo para Cumbia.
A días de cumplir 10 años de vida, Cumbia volvió a ser la máquina ofensiva que solía ser en sus inicios del ascenso. Ese Cumbia hiperofensivo, supergoleador estuvo de vuelta este domingo allá por Fátima. Pero diferente, maduro. Y más duro. Esa Celeste Mecánica de aquellos tiempos hoy es más paciente, pelea en toda la cancha, defiende mejor, tiene más armas y recuperó estado físico. Cuando pasa todo eso, es imposible que la psicología colectiva del equipo no esté bien. Este Cumbia más maduro tiene que demostrar, ahora que depende de sí mismo, que es capaz de superarse, que siendo protagonista con la pelota y haciendo sentir el rigor sin ella es dueño de los partidos. No se puede pensar en otra cosa que no sea en el partido siguiente. El rival puede cambiar, pero la premisa de este torneo se mantiene. "Ser protagonista" es lo único que tiene que estar presente en la cabeza individual de cada jugador y en la mente colectiva del equipo. Todos para el mismo lado, con esta concentración, con esta actitud, somos un rival muy difícil de vencer.
Kepicante tenía que sumar si quería seguir peleando la posibilidad de llegar a la A. Cumbia tenía que ganar sabiendo que se acerca el final y no se pueden ceder puntos. El rival ahogaba a los volantes en el medio y la pelota no llegaba arriba si no fuera por los pelotazos. Ferro no se encontraba con la pelota y Cumbia no jugaba cómodo. Controlando los ataques de Cumbia, Kepicante empezó a tener más la pelota y a hacérsela llegar a sus peligrosos delanteros. Cumbia supo cerrar bien pero no faltaron oportunidades de gol para el rival, que Gorza impidió que se conviertan en gol. En ese difícil panorama, Cumbia tenía que jugar más corto y no acelerar de entrada. Cumbia no lograba abrir el marcador y tuvo que acudir a lo que en algún momento fue su mejor arma: la pelota parada. Corner por derecha, sin buen destino hasta que saliendo del área, la pelota se encontró con un derechazo de Mendez que ponía el 1 a 0. El rival se empezó a apagar, como si la única oportunidad de lograr un buen resultado contra el puntero se hubiera ido con ese gol. Cumbia con mucha mayor tranquilidad, pudo jugar más. Los rivales, en la segunda etapa, no tuvieron otra opción que salir a jugar. Esto lo único que logró fue permitir que el ataque de Cumbia se encontrara con la defensa del rival, su punto más flojo. Y ahí, Cumbia no perdonó. Ahí apareció Cumbia con esa contundencia de principios de siglo. Antes de los 10 del segundo tiempo, Cumbia sacaba diferencia de tres. Primero fue Lynch, luego de una habilitación bárbara de Ferro. Lynch, de gran partido, siempre cuidando la pelota y haciendo jugar al equipo, tuvo una oportunidad de cabeza y no la desperdició. Minutos después le tocaba a Ferro que se metió en el área y ante la salida del arquero ni la picó, ni lo esquivó, definió a un costado del arquero. 3-0 y nada de partido liquidado. Cumbia jugó concentrado sabiendo que hace 11 fechas un 3-0 contra el mismo rival se convirtió rápidamente en 3-2 para el sufrimiento. No. Cumbia maduró. Y sabía que tenía que seguir cuidando el resultado y salir a aumentarlo. Un expulsado por lado para darle algo de condimento y faltaba el gol de Bordo para seguir aumentando su cosecha personal. Y llegaron por duplicado. Dos asistencias de Ferro, de gran segundo tiempo, fueron transformadas en gol por el implacable Bordo Villanueva. Primero la tiró por un lado y fue, con arco libre a buscar por el otro lado. 4-0. Después, luego de un desborde bárbaro del 10, le dio un pase a la red. 5-0. Resultado final, apabullante segundo tiempo para Cumbia.
A días de cumplir 10 años de vida, Cumbia volvió a ser la máquina ofensiva que solía ser en sus inicios del ascenso. Ese Cumbia hiperofensivo, supergoleador estuvo de vuelta este domingo allá por Fátima. Pero diferente, maduro. Y más duro. Esa Celeste Mecánica de aquellos tiempos hoy es más paciente, pelea en toda la cancha, defiende mejor, tiene más armas y recuperó estado físico. Cuando pasa todo eso, es imposible que la psicología colectiva del equipo no esté bien. Este Cumbia más maduro tiene que demostrar, ahora que depende de sí mismo, que es capaz de superarse, que siendo protagonista con la pelota y haciendo sentir el rigor sin ella es dueño de los partidos. No se puede pensar en otra cosa que no sea en el partido siguiente. El rival puede cambiar, pero la premisa de este torneo se mantiene. "Ser protagonista" es lo único que tiene que estar presente en la cabeza individual de cada jugador y en la mente colectiva del equipo. Todos para el mismo lado, con esta concentración, con esta actitud, somos un rival muy difícil de vencer.
EQUIPO: Gorza; Zottola, Bolgiani, Saporiti y Andueza F.; Campins, Carafí y Mendez; Ferro; Lynch y Bordo
Cambios: ST 25m Feijóo por Lynch
PREMIO CHAMIGO: BORDO El goleador está con nivel ascendente. Juega cada vez mejor y lo más importante, se está acostumbrando a hacer goles
PREMIO GARRINCHA: MENDEZ Más allá del gol, fue el mejor de Cumbia en la primera etapa. Cuando el equipo no estaba bien él siempre aportó en ataque y defensa. Dejó todo y salió muy cansado por la entrega que tuvo en cada pelota
HARRY POTTER: MENDEZ El negro volvió a hacer un gol de brasilero. Tomó un rebote de un corner de bolea con la de palo para sorprender al arquero por arriba y abrir el difícil partido de Cumbia