AMOR PROPIO
"De todas
las cosas sin importancia,
el fútbol es, de largo, la más importante."
el fútbol es, de largo, la más importante."
Juan Pablo II
Cumbia ya salió campeón. Se lo dedicamos a todos. Pero sobretodo nos lo dedicamos a nosotros. A Cumbia. A Cumbita y todos los que lo formamos. Por eso este partido tenía que ser una fiesta, no podía ser de otra forma. Por eso fue tan lindo y merecido lo que pasó antes del partido. Ese equipo del que somos jugadores e hinchas al mismo tiempo, sumado a toda la gente que tenemos alrededor, volvió a verse las caras. Con la camiseta puesta, con los colores en la piel y en el aire, con ruido, con música. Fue nuestro momento, una fecha después de consagrarnos, una fecha antes de que todo termina, fue nuestro momento. Mirar a las caras al de al lado sabiendo que somos campeones fue un regalo increiblemente merecido y una alegría inolvidable. Eso, afuera de la cancha. Adentro, Cumbia ya campeón tenía que demostrar por qué fue el mejor equipo del año, tenía que mantener la impresionante marca de una sola derrota en todo el torneo y tenía que seguir luchando por tener la mejor defensa del torneo.
El hecho de haber conseguido todos los objetivos propuestos, sumado a los festejos previos hicieron que el equipo entrara a la cancha distendido. Real Docke, el rival de turno, a quien Cumbia no pudo vencer una ronda atrás, se jugaba la vida en la permanencia por la categoría. Con esa diferencia de intenciones, se enfrentaban ambos equipos en la cancha. Se vio un Docke que salió con todo a intentar conseguir los necesarios tres puntos, desesperado por la pelota y con más convicción que buen fútbol. Mientras tanto a Cumbia le costaba entrar en ritmo de partido. El rival manejaba más la pelota, y aprovechaba los errores defensivos de Cumbia para hacer temblar el arco de Gorza. Hasta que por la mitad de la primera etapa, un delantero rival tuvo la chance de abrir el marcador y no la desperdició. El campeón perdía, hacía temblar la enorme racha invicta. Por primera vez en 10 partidos, Cumbia se encontraba perdiendo un partido. Despacito, de la mano de Ferro, Cumbia empezaba a generar juego. Se les ocurría a los del medio buscarse, tocar la pelota, intentar lograr el juego que tanta satisfacción le dio.
Por los mini objetivos propuestos luego de conseguir el título, Cumbia tenía que buscar el gol del empate con amor propio. Y con amor propio fue que lo salió a buscar, para no aguar la fiesta de afuera de la cancha. Tuvo más chances en la segunda etapa, lejos de ser el equipo que logró el título y con el calor como rival extra, Cumbia lograba ir metiendo al rival en su arco. Un par de chances no lograron igualar el encuentro hasta que apareció Bordo. Ese Bordo goleador que hace los goles como sean, por convicción, metió un frentazo que no pudieron rechazar. Cumbia empataba para salvar esa racha de dieciocho partidos sin derrotas. El resto del partido fue de dos equipos muy diferentes, uno mejor que otro, uno con más urgencias que otro, que seguían buscando sin poder lastimarse. Así pasaron los minutos, y Cumbia salvaba el orgullo, con amor propio, mantendiendo el record de derrota única y conformando a la hinchada que siguió festejando hasta el final.
Cumbia fue una fiesta afuera de la cancha. Una merecida fiesta por el gran torneo logrado. Tan grande fue, que le sobraron dos fechas al torneo en el que de menor a mayor fue dominando y ganando. Adentro, costó lograr la concentración que lo llevó a jugar con tanta intensidad, pero con ganas y defendiendo la camiseta, se buscó el partido, pudiendose al menos encontrar el empate. Ahora, queda una fiesta más. La del último partido, y no hay motivos para no regalarnos un triunfo. Sobretodo tratándose de un rival duro, que se juega la vida y con el que se tiene un amplio y parejo historial. Ellos van a jugar a muerte y Cumbia tiene que defender su honor con todo lo que tiene, para seguir demostrándole al mundo CUBA, para seguir demostrándonos a nosotros, que somos los campeones.
El hecho de haber conseguido todos los objetivos propuestos, sumado a los festejos previos hicieron que el equipo entrara a la cancha distendido. Real Docke, el rival de turno, a quien Cumbia no pudo vencer una ronda atrás, se jugaba la vida en la permanencia por la categoría. Con esa diferencia de intenciones, se enfrentaban ambos equipos en la cancha. Se vio un Docke que salió con todo a intentar conseguir los necesarios tres puntos, desesperado por la pelota y con más convicción que buen fútbol. Mientras tanto a Cumbia le costaba entrar en ritmo de partido. El rival manejaba más la pelota, y aprovechaba los errores defensivos de Cumbia para hacer temblar el arco de Gorza. Hasta que por la mitad de la primera etapa, un delantero rival tuvo la chance de abrir el marcador y no la desperdició. El campeón perdía, hacía temblar la enorme racha invicta. Por primera vez en 10 partidos, Cumbia se encontraba perdiendo un partido. Despacito, de la mano de Ferro, Cumbia empezaba a generar juego. Se les ocurría a los del medio buscarse, tocar la pelota, intentar lograr el juego que tanta satisfacción le dio.
Por los mini objetivos propuestos luego de conseguir el título, Cumbia tenía que buscar el gol del empate con amor propio. Y con amor propio fue que lo salió a buscar, para no aguar la fiesta de afuera de la cancha. Tuvo más chances en la segunda etapa, lejos de ser el equipo que logró el título y con el calor como rival extra, Cumbia lograba ir metiendo al rival en su arco. Un par de chances no lograron igualar el encuentro hasta que apareció Bordo. Ese Bordo goleador que hace los goles como sean, por convicción, metió un frentazo que no pudieron rechazar. Cumbia empataba para salvar esa racha de dieciocho partidos sin derrotas. El resto del partido fue de dos equipos muy diferentes, uno mejor que otro, uno con más urgencias que otro, que seguían buscando sin poder lastimarse. Así pasaron los minutos, y Cumbia salvaba el orgullo, con amor propio, mantendiendo el record de derrota única y conformando a la hinchada que siguió festejando hasta el final.
Cumbia fue una fiesta afuera de la cancha. Una merecida fiesta por el gran torneo logrado. Tan grande fue, que le sobraron dos fechas al torneo en el que de menor a mayor fue dominando y ganando. Adentro, costó lograr la concentración que lo llevó a jugar con tanta intensidad, pero con ganas y defendiendo la camiseta, se buscó el partido, pudiendose al menos encontrar el empate. Ahora, queda una fiesta más. La del último partido, y no hay motivos para no regalarnos un triunfo. Sobretodo tratándose de un rival duro, que se juega la vida y con el que se tiene un amplio y parejo historial. Ellos van a jugar a muerte y Cumbia tiene que defender su honor con todo lo que tiene, para seguir demostrándole al mundo CUBA, para seguir demostrándonos a nosotros, que somos los campeones.
Equipo: Gorza; Zottola, Bolgiani, Mendez y Andueza F; Lynch, Carafí y Carafí; Ferro; Olivieri y Bordo
Cambios: PT 30m Chiguizzola por Campins, ST Andueza F por Zottola, 15m Drago por Carafí y Chao por Lynch, 30m Garat por Ferro
PREMIO CHAMIGO: FERRO Si bien en el segundo tiempo se cansó, estuvo desde el principio intratable, pidiendo todas y siendo él quien generó juego siempre
PREMIO GARRINCHA: MENDEZ Desde otra posición distinta a la que más conoce, siempre se mostró firme en la marca, metiendo mucho y recuperando muchas pelotas
HARRY POTTER: BORDO El Topo Giggio se hizo presente en el festejo de Cumbia campeón. De cabeza puso el empate para seguir festejando y mantener el invicto de 18 partidos.
EL ASTERISCO: Cumbia Nena lleva 18 partidos sin conocer la derrota, superando su propio record de hace una semana.